Enero de 2026 ha dejado algo claro: el marketing ha entrado en una nueva fase. No es una moda ni una “tendencia más”: es un cambio de régimen.
La automatización basada en inteligencia artificial, las dificultades crecientes para medir resultados como antes y la necesidad de diferenciarse de verdad están obligando a las marcas (especialmente a las pymes) a replantear cómo hacen marketing.
La buena noticia es que este nuevo escenario no beneficia solo a los grandes. Bien entendido, puede ser una oportunidad enorme para los negocios locales.
Durante los últimos meses hemos visto cómo la inteligencia artificial se integra en todas las plataformas de marketing (desde la creación de contenidos a la analítica, pasando por la gestión de campañas o los sistemas de e-commerce). También hemos comprobado que la medición tradicional (basada en funnels rígidos o paneles estadísticos) pierde fiabilidad. Por otro lado, la comunicación en redes sociales continúa al alza, pero restando importancia al marketing de influencers, para devolver el centro a la creatividad.
Con este contexto, vamos a desgranar qué implica cada uno de estos cambios para las pymes que apuestan por el marketing, y cómo pueden aplicarlo de forma realista.
La IA ya no es “una herramienta”: es la base del marketing actual.
Hasta hace poco, hablar de IA en marketing sonaba a algo experimental. En 2026 ya no lo es. Hoy, la IA decide qué anuncios se muestran, a quién se muestran, con qué formato y contenidos, y en qué momento.
Esta realidad nos enseña que las pymes no compiten por quién ‘toca más botones’, sino por quién alimenta mejor a los sistemas que generan estos procesos. Por eso, es recomendable a la hora de plantear una estrategia global de marketing tener en cuenta las siguientes reglas del juego:
- Desarrollar creatividades o piezas variadas y de calidad, para diferentes perfiles.
- Tener claros los datos o tipo de conversiones deseados.
En resumen, la clave no está en usar la inteligencia artificial, sino en entender la importancia de los inputs necesarios para que la solución trabaje a su favor.
Medir ya no es tan fácil… pero sigue siendo posible
Uno de los grandes shocks del marketing digital actual es aceptar que no todo se puede medir como antes: menos cookies, más privacidad y más procesos automáticos hacen que el famoso “último clic” ya no cuente toda la historia.
Por eso, cambiar el enfoque puede facilitar este proceso: olvidarse del dato exacto para medir cuestiones sencillas y útiles para tomar decisiones.
- Definir bien qué es una conversión real (no todo es una venta inmediata).
- Medir tendencias, no solo cifras absolutas: ¿suben los leads?, ¿mejora la calidad?, ¿se acortan los ciclos?
- Combinar datos online y offline: llamadas, visitas, ventas en tienda, contactos comerciales, etc.
- Testar con sentido: pequeños experimentos (mensajes, creatividades, audiencias) en lugar de grandes cambios a ciegas.
En definitiva, medir en 2026 no consiste en tener más datos, sino en hacer mejores preguntas para cada negocio.
Creatividad: el verdadero diferencial en la era de la IA
Si todos usamos las mismas plataformas y tecnologías, ¿dónde está la diferencia?. En la creatividad aplicada al negocio real.
La inteligencia artificial puede optimizar y un influencer puede llegar a muchas personas… pero ninguno de ellos puede entender correctamente el contexto local, la cultura del barrio, el lenguaje del cliente o los problemas reales de una pyme.
La creatividad en 2026 no va de grandes ideas abstractas ni de contenidos estéticos pero vacíos de contenido, sino de mensajes claros, concretos y que resuelvan dudas o problemas reales.
Cualquier tipo de negocio podría adaptarse a esta realidad, a partir de campañas o piezas con estos ingredientes:
- Contenido cercano y humano, con casos reales e historias del día a día del negocio.
- Contenido creado por usuarios (UGC) y testimonios que expliquen por qué eligen tu marca.
- Creatividades adaptables, a partir de una idea que pueda tener forma de post, vídeo o banner.
- Contenido más útil, sin postureo, que explique, ayude o demuestre hechos.
En conclusión, lo humano gana valor en detrimento de tanta automatización y copia.
En vista de esta realidad cambiante, el primer mes de 2026 ha marcado el camino de los próximos meses: apostar por estrategias más claras, mensajes más honestos y acciones mejor conectadas con el negocio real.
Las marcas que ganan notoriedad y resultados no son las que gritan más alto ni más veces, sino las que entienden mejor a sus clientes y saben contarlo bien. Ahí, una buena estrategia de marketing sigue siendo insustituible.




